Poema-Walt Whitman
La muerte
en cuanto a ti, muerte, y a ti amargo abrazo mortal...
es inútil que trates de asustarme.
A su trabajo y sin vacilar acude el partero.
Veo la mano experta que aprieta, recibe, sostiene,
me inclino sobre el umbral de las exquisitas puestas
flexibles...observo la salidda y observo el alivio
y la liberación.
Y en cuanto a ti, cadáver, pienso que eres buen abono,
pero eso no me ofende,
huelo las blancas rosas de dulces perfumes que se cultivan,
toco las hojas que fueron labios...toco los pechos pulidos de los melones.
Y en cuanto a ti, vida, pienso que eres el legado
de muchas muertes,
sin duda yo he muerto diez mil veces antes.
os oigo murmurar allá arriba, estrellas del cielo,
soles...hierba de las tumbas...perpetua
transferencia y promociones...si vosotros no decís
nada, ¿qué puedo decir yo?
Del turbio estanque que yace en el bosque otoñal,
de la luna que se hunde en los precipicios del susurrante
crepúsculo,
caes, pavesas del día y del crepúsculo...caes sobre los
negros tallos que se pudren en el barro,
caed sobre el quejumbroso lamento de las ramas secas.
Asciendo por encima de la luna...asciendo por encima
de la noche,
y descubro que el resplandor espectral es el reflejo de los rayos
solares,
y que desde el vástago grande o pequeño, desemboco en la
corriente permanente y central.

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