Mi vida
Esto es lo ultimo que voy a escribir en mi vida, y hubiese deseado no tenerlo que escribir nunca. Me llamo Rodrigo; tengo 25 años y estoy en la cárcel por cometer 4 asesinatos. Todo comenzó cuando apenas tenia 10 años, mi padre era un borracho que cuando llegaba del bar se dedicaba a pegar a mi madre, llegaba borracho del bar y buscaba a mi madre para pegarla y violarla; yo siempre me dormía impotente llorando, pero esa noche no, esa noche fue distinto, esa noche me arme de valor y fui a la cocina, cogí el cuchillo mas afilado que vi y subí a la habitación de mis padres, entre y amenace a mi padre, que se carcajeo de mi, me quito el cuchillo y me tiro por las escaleras. Una vez más me dormí impotente llorando. A la mañana siguiente me levante y fui corriendo a la habitación de mis padres para ver que tal se encontraba mi madre, según iba subiendo ya me temía lo peor, todas las escaleras estaban manchadas de sangre y cuando llegué a su puerta llena de sangre la abrí con cautela, ájala no la hubiese abierto nunca, allí estaba mi madre desangrada con el cuchillo clavado en el vientre y mi padre mirándola, arrodillado a los pies de la cama, llorando cuando me acerque el callo muerto, se había cortado las venas, escupí sobre su cadáver, era lo mejor que le podía haberle pasado. No llore, fue sorprendente pero no sentí nada, ese era el fin y cuando llega el fin no hay nada que hacer. Llame a la policía, la casa se lleno de un montón de gente desconocida que no paraban de preguntarme cosas relacionadas con mis padres; luego una señora muy amable se acerco a mi y me dijo que tendría que ir a un lugar con otros muchos niños, ya que mi único pariente estaba en la cárcel y no podría ir con él. Yo me imaginaba un sitio lleno de juguetes y con muchos niños y niñas jugando; jajaja que inocente era yo por aquel entonces, me llevaron a un orfanato, estuve desde los 10 a los 17 años. Al principio fue muy duro pero luego no tarde en tener algunos amigos, todos los niños eran simpáticos, menos uno, se llamaba Carlos; solo hacia que pegarnos y los adultos no hacían nada por evitarlo, decían que eran cosa de niños; normalmente no nos daba mas de dos o tres puñetazos; normalmente no nos rompía mas que el tabique nasal y nos dejaba algunas heridas; la verdad que eso era un descanso, luego te llevaban a la enfermería y allí te librabas de sus puños; un día nos hartamos, ya estábamos artos y nos juntamos todos contra él, le perseguimos y le dimos una buena paliza, creo que asta le tuvieron que ingresar, pero nos castigaron, ya no nos dejaban ir al patio y nos obligaron a limpiar todas las habitaciones durante un mes. Yo no lo entendía; lo de él solo era un juego de niños pero lo nuestro era algo mucho peor, “no os podéis meter todos contra uno” decían, sinceramente, la unión hace la fuerza, y no hace falta ser muy listo para saber que si machacas a un grupo de personas tarde o temprano estas unirán sus fuerzas para derrotarte, por muy fuerte o muy poderoso que seas. Desde ese momento no pare de meterme en líos. A los 17 años me escape del orfanato, lo sorprendente es que nunca me encontraron, la verdad yo creo que ni me buscaron, seguro que les convenían que me hubiese ido.
Me tenía que ganar la vida así que conseguí que me aceptasen para trabajar en una obra, pero claro, al no tener todavía los 18 y no tener ni papeles solo cobraba lo necesario para comer y dormir en un sucio apartamento que se caía a trozos; y aun así tenía que dar gracias por haber encontrado ese asqueroso trabajo.
Todo iba bien; ya llevaba trabajando 6 meses y asta me hice un amigo en la obra, se llamaba Karim; este pobre hombre si que era desgraciado; era Árabe y vino a España con la ilusión de poder tener mejor vida; pero no era como él pensaba; se había traído a su familia aquí; su mujer trabajaba y su hijo de 16 también, les pagaban una mierda porque no tenían papeles y además ellos estaban deseando trabajar en cualquier sitio; ya que si no lo hacían sus otros 3 hijos no podrían recibir un mínimo de educación ni comer; y aun así se las veían bastante mal; Karim me contaba de que en el colegio de sus hijos los niños se metían con ellos por sus ropas; Karim muchas veces lloraba en silencio; yo se que a él no le importaba que al salir del trabajo unos niñatos que se hacían pasar por neonazis le insultasen, e incluso a veces le tirasen mierda que encontraban por ahí; yo se que lo que a él le dolía era ver como su mujer e hijos lo pasaban mal; ver como a ellos también sufrían ese acoso; ver como se metían con sus hijos en el colegio por ir con ropa vieja y sucia; él me decía que no podía comprarles ropa; que si les compraba ropa no podría comprar comida. En cuanto tenia algún ahorro iba a algún mercadillo y les compraba algo de ropa a sus hijos; no había otra cosa mejor que ver la sonrisa de aquellos niños; Karim se sentía molesto porque no sabia como agradecérmelo; pero no hacia falta. Un día cuando Karim salio de trabajar uno de esos niñatos neonazis le tiro al suelo y dos mas le inmovilizaron mientras este le pegaba; yo baje todo lo mas rápido que pude y le di a uno con la paleta en la cabeza, que cayo en el suelo inconsciente; los otros dos se me abalanzaron encima, a uno de ellos le di en el cuello y le hice un corte; el otro se fue corriendo. ¡Seria cobarde¡ Él del corte se levanto y me dijo que qué coño hacia defendiendo a un mestizo; que yo era de los suyos; que yo era de raza área; le dije que no se confundiese; que no por mis ojos claros y mi pelo rubio era de raza área; que nosotros éramos mas mestizos que otra cosa; que España estuvo IIX Siglos conquistada por los árabes y que por lo tanto nos parecíamos mas a Karim que a esa raza Área a la que ellos tanto querían. Después de oír esto se abalanzo furioso; yo le di con la paleta en la cabeza y callo al suelo: Karim asustado le dio la vuelta e intento ayudarle, me miro con miedo y dijo.”Le hemos matado Rodrigo…! le hemos matado¡ ¿ahora que hacemos?” Yo le dije que no se preocupase, que el que lo había matado era yo que el fuese al medico a que le curasen y que hiciese como si nada. Yo me iba a ir cuando me acorde del otro nazi que esta inconsciente en el suelo, nadie nos había visto; pero él si; y también el otro que se escapó corriendo; me acerque al del suelo y termine lo que había empezado; ahora solo me faltaba el otro. Al día siguiente todos los periódicos hablaban de lo mismo; dos neonazis habían aparecido muertos al lado de una obra, no sabían quien podía haber sido el asesino pero sospechaban que podía haber sido algún extranjero de la obra; por una parte estaba a gusto, todo el mundo sospechaba de algún extranjero pero por otro lado estaba bastante incomodo ¿Por qué sospechaban de un extranjero? A todos nos molestan esos niñatos no solo a ellos; tendrían que sospechar de todos, aun así lo que mas me extraño fue que el otro neonazi no hubiese abierto la boca, claro aunque si la habría también tendría que decir que él y sus amiguitos le dieron una buena paliza a Karim. Todo ese mes la obra se detuvo y estuvieron varios policías interrogándonos etc. Al final todo se declaro una pelea callejera. La verdad que ese mes me dio mucho tiempo para meditar sobre el asunto, fui a visitar a mi madre al cementerio y allí, encima de su tumba empecé a contarle todo lo que por mi cabeza pasaba en ese momento, si yo mataba a todos aquellos que hacían el mal, de alguna manera libraría al mundo de esos malhechores, y eso me hacia sentir poderoso, como una especie de súper héroe. A partir d ese momento cada vez que cometía un asesinato iba a la tumba de mi madre, a contárselos.
Lo realmente sorprendente es que no me pillaron en ninguno. Los otros dos asesinatos que cometí fueron algo más sangrientos.
Un día de vuelta a mi casa observe a un chico pegando a su novia por tener según él “la falda muy corta”; me pareció algo indignante que en pleno siglo XX aun hubiese gente que se comportase así; desde una esquina le tire una lata de cerveza que encontré tirada; el chico la soltó ye ella salio corriendo; entonces yo salí de mi “escondite”; intento pegarme; yo le pegue un empujón y cayo al suelo; saco su navaja.
_Jajaja sabes lo que opino de la gente que necesita un arma para defenderse? Que es una cobarde, y creeme aunque la navaja te haga sentir mas seguro sigues siendo igual de vulnerable a todo
_Tío ¿que coño me estas contado? Lo único que se que me as humillado delante de mi chica y eso me lo vas a pagar
_Humillarte? Humillarte tarándote una lata de cerveza? Humillación es lo que tú le has hecho cabrón, humillación es no dejar que se vista como ella quiera; eso es humillación.
El tío se me lanzo encima con su navaja; por suerte le pude esquivar y se empotro contra la pared, aprovechando ese momento le cogí y le pateé la cara asta que no le quedaban fuerzas ni para levantarse; entonces es cuando cogí su navaja y le corte la tripa; al pobre diablo no le quedaban ni fuerzas para gritar; antes de que pudiese terminar de rajársela el tío ya se había desmallado por el dolor; fue una pena me acuerdo de que quería tortúrarlo; le quería sacar los ojos y hacérselos comer; querría ahorcarle con sus propios intestinos;; pero en ese momento me consolé pensando que ya habría mas oportunidades. Volví a mi casa me duche bien queme la ropa llena de sangre y a esperar que se pasase todo el jaleo de titulares investigaciones… para volver a salvar a la gente de malhechores; mientras tanto yo seguí yendo al cementerio a contarle a mi madre lo sucedido. Al cabo de unas semanas todo volvió a la normalidad..
Mi siguiente asesinato fue dirigido hacia un chaval que se dedico a maltratar a un perro; cuando llegue le vi prendiéndole el culo al animal, riéndose de él sin piedad, después de que el animal se apagase el fuego el se disponía a despellejarlo; yo que no podía ver mas me acerque y le revente la cara al hombree; aunque en esa ocasión no se sabia muy bien quien era el animal y quien el hombre; en esta ocasión no me hizo falta ni esconderme ya que este ya se había escondido para torturar al pobre animal; me dedique a hacerle la misma tortura que el le había aplicado al perro; le prendí fuego; fue muy gracioso ver como el tipo se revolcaba en la tierra para apagárselo; después de que se lo apagase le tire un litro de alcohol por encima jajajajaja deberíais haber oído como gritaba jajajaja; espere a que se le pasase un poco el dolor y acto seguido cogí el cuchillo con el que él iba a despellejar al perro y le despelleje vivo; primero le tuve que amordazar e inmovilizarlo porque el tío no quería colaborar. Después de despellejarlo (por cierto; el cuerpo humano sin piel no es que sea muy atractivo) me fui a ver a mi madre al cementerio; sin cambiarme me daba igual ir lleno de sangre; me sentía poderoso y la gente me miraba con terror Al llegar al cementerio me encontré a una niña sentada encima de la tumba de mi madre; no se porque sin venir a cuento le conté todo lo que había hacho; y no se porque ella me escucho Al terminar sus únicas palabras fueron : “no eres ningún héroe; combates el mal haciendo el mal;¿Quién es el malo?”. Estas palabras me hicieron pensar y por ello hoy estoy aquí; escribiendo esto desde mi celda, si me entregue a la policía; es el sitio de alguien como yo.
Vuelvo a retomar esto ya que hace unos días volví a ver a la niña por aquí; me miro desde el otro lado de la celda; ni siquiera sabia como podía haber pasado asta allí; me miro con desprecio “ te crees que haciendo esto has solucionado todo el mal que has hecho? Eres como tu padre.” En ese momento lo comprendí todo, comprendí que me había vuelto en esa clase de persona que tanto e odiado, y la unica forma de remediarlo es tomar el remedio que tome con ellos.
Belfast Blema

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